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PRÓLOGOS
No puedo treparme
por el aura del cuerpo
ni renunciar a las palabras.
No puedo y no lo niego,
revolver sueños
y dejarlos en el olvido.
No se si puedo desaparecer
de la mansedumbre del viento
y de todo cuánto trae en sus bolsillos.
No se y a veces pregunto
por los prólogos amanecidos
antes de que la vida dijera:
levántate y anda.
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